MANIFEST: La Política de l’Aigua a l’Ebre

Posted on 10 d'Abril de 2014 per

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MANIFIESTO

LA POLÍTICA DEL AGUA EN EL EBRO

Caudales ambientales, intrusión salina y protección del delta.

El pasado viernes 28 de febrero, el Consejo de Ministros del Gobierno de España dio luz verde a la aprobación del Plan Hidrológico de la cuenca del Ebro (PHCE) 2010-2015. El PHCE nace con una clara fecha de caducidad y escaso recorrido ya que dispone de 1 año y medio antes de que sea revisado para el segundo ciclo de Planificación hidrológica (2015-2021) según determina el calendario de aplicación de la Directiva Marco del Agua (DMA).

Este Plan prioriza una concepción en la gestión del ciclo del agua basada en los usos productivistas de la cuenca, básicamente nuevos regadíos, sin un claro análisis de viabilidad económica, social y/o ambiental, menospreciando los valores naturales y los servicios ecosistémicos que habitantes del bajo Ebro, científicos, técnicos, ambientalistas y otras personas interesadas han intentado destacar como elementos prioritarios en la gestión de la cuenca y cuya protección es prioritaria en la aplicación de la DMA.

Las consecuencias de la implementación del Plan de cuenca del Ebro van a reflejarse de forma especialmente dramática en su tramo bajo, en el espacio natural del Delta del Ebro y sus aguas costeras asociadas, actualmente reconocido a nivel internacional como Reserva de la Biosfera, Humedal Ramsar de Importancia Internacional, Zona de Especial Protección para las Aves y Lugar de Importancia Comunitaria, estas dos últimas figuras de conservación forman parte de la Red Natura 2000 de la Unión Europea con el respaldo legal de las Directivas de Aves y Hábitats respectivamente.

Las medidas previstas en el Plan van a generar aún más déficit sobre los caudales sólidos necesarios para evitar la subsidencia del Delta, así como efectos negativos sobre la productividad pesquera por la falta de aportes de nutrientes. También agravará aún más la intrusión salina del tramo bajo con todo lo que se deriva para los usos agrícolas y naturales del Delta.

Desde el año 2000 se han publicado multitud de estudios y artículos científicos de diversas organizaciones que establecían caudales superiores a los 3.100 Hm3 /año que el reciente PHCE ha determinado como caudal ecológico en su tramo final. El PHCE reviste esta cifra, decidida políticamente, con justificaciones técnicas sin el mínimo rigor científico. El documento “El régimen de caudales ecológicos en la desembocadura del Ebro” deriva sus conclusiones de estudios que no tienen en cuenta la complejidad social ni ecológica del río Ebro y que en gran parte se centran en rebatir estudios científicos ya realizados hasta el momento. La determinación del caudal ecológico adoptado en el PHCE contiene errores muy importantes de interpretación de datos y olvida muchos trabajos que se han realizado al respecto, ignorando, por ejemplo, la relación entre la producción pesquera del mar del Ebro con los caudales del río, la aportación de caudales sólidos para mitigar la subsidencia y la regresión del Delta y, en general, la singularidad y complejidad de un sistema como el tramo bajo del río Ebro.

Resulta evidente que los factores determinantes del insuficiente caudal ecológico del Ebro (3.009 Hm3/año en Tortosa y 3.370 Hm3/año en el Delta) consignado en el Plan, reflejan, por un lado, los intereses privados de las hidroeléctricas y de la central nuclear de Ascó y, por otro lado, las demandas actuales del regadío además de las expectativas de la puesta en riego de nuevas hectáreas para una supuesta ampliación del modelo agroeconómico, que más allá de los costes ambientales que genera, subsiste en gran parte gracias a las subvenciones públicas, pero en la que además subyace un modelo de mercadeo de concesiones hidráulicas a través de bancos de agua, con una finalidad más que probable de futuros transvases fuera de la cuenca hidrográfica y con finalidades encubiertas muy distintas a la agricultura, como son algunas obras faraónicas como el Canal Segarra-Garrigues o el Xerta-Senia.

Gran parte de las inconsistencias científicas y técnicas del Plan responden al intento de encajar estos intereses con la necesaria protección ambiental con el fin de cumplir, primero el principio de la DMA de no deterioro y después la necesidad de restablecer el buen Estado Ecológico. En este sentido se declara la masa del Bajo Ebro como masa muy modificada sin causa justificada (la modificación de los caudales provocada por los embalses no implica que no se pueda alcanzar el buen estado de las aguas), y se argumenta el caudal ecológico con simples modelos de simulación de hábitats para determinadas especies piscícolas poco exigentes. La simple aplicación de métodos hidrológicos en base a las series de caudales históricos determina caudales ecológicos mayores, tal y como el mismo PHCE reconoce, pero la manipulación de los resultados en base a la declaración de la masa de agua como hidrológicamente alterada, acaba por determinar caudales ecológicos poco convincentes y científicamente muy poco contrastables.

En este sentido todo gira alrededor de qué es lo que se prioriza, si la protección de los ecosistemas o de los usos, es decir si mantenemos un discurso ecosistémico o productivista. En el caso del PHCE, sólo se utiliza el discurso ecosistémico para evidentes fines productivistas, como las supuestas avenidas para posibilitar el flujo de caudales sólidos y las limpiezas de macrófitos que invaden el lecho en ciertos períodos del año. Los más beneficiados de estas crecidas son la central nuclear de Ascó y las hidroeléctricas porque evitan la obstrucción de sus conductos. Por el contrario no se consigue de ninguna manera la eliminación de las grandes matas de Potamogeton pectinatus que son las causantes de la plaga de mosca negra e imposibilitan la navegación. Con caudales superiores a los 2.000 m3/s es posible eliminar estas matas, pero en el Plan el caudal generador tiene un máximo puntual de pocas horas lo que se hace imposible la eliminación de los macrófitos enraizados y sólo arrastra los flotantes que son los que perjudican a la central nuclear de Ascó.

Como hemos dicho anteriormente el PHCE se ha aprobado para un corto y controvertido periodo de tiempo, con el objetivo de evitar sanciones de la Unión Europea por el incumplimiento de la Directiva Marco del Agua. En este sentido, todos los colectivos y asociaciones firmantes de este manifiesto solicitamos una inmediata suspensión de las medidas insostenibles del PHCE (más de 400.000 ha. nuevas de regadío, 40 embalses, reserva 800 h3/año de Aragón, etc.) y su revisión de cara al segundo ciclo de planificación, aplicando el artículo 12 del PHCE “Objetivos particulares para el Bajo Ebro y el Delta”, con los siguientes elementos clave de discusión y participación ciudadana y responsabilidad institucional:

  • Aceptación del régimen de caudales ambientales del documento elaborado por la Comisión de Sostenibilidad de les Terres de l’Ebre, para permitir la conservación de los principales valores y funciones de los ecosistemas fluviales y espacios protegidos de la cuenca del Ebro, y en especial aquellos más vulnerables del tramo bajo de la cuenca, en base a todos los estudios científicos desarrollados hasta el momento. Una discusión abierta entre los científicos que han realizado diferentes estudios y los técnicos de la OPH del Ebro será el único camino para disipar cualquier duda sobre las bondades del Plan.

  • De acuerdo con la Directiva Hábitats y la normativa estatal, avanzar en la publicación, debate público y aprobación de los planes de gestión necesarios para conservar los espacios protegidos de la red Natura 2000 en el entorno del Delta del Ebro. Y de acuerdo con las obligaciones de la DMA, incorporación explícita y urgente al PHCE de los objetivos de conservación de estos espacios, así como las medidas necesarias para garantizar su buen estado de conservación y la incorporación de los necesarios programas de vigilancia de las autoridades competentes al programa de seguimiento ambiental del PHCE.

  • Evaluación de las medidas más oportunas para una correcta gestión de los sedimentos. En el PHCE en vigor no se encuentra referencia alguna al caudal “sólido” o a la gestión de sedimentos, temas de gran importancia en un río profundamente alterado por regulación a través de embalses, y de gran incidencia en la preservación del Delta y sus recursos naturales. La correcta gestión de ambos, agua y sedimentos, para que lleguen al mar, resulta crucial para la supervivencia de muchas especies marinas, incluyendo aquellas que constituyen un recurso pesquero explotado. Se deberían retomar los estudios elaborados en el CPIDE e incluirlos en el programa de medidas.

  • La intrusión salina hacia los acuíferos y arrozales sólo se produce con caudales muy bajos, más bajos que los mínimos que prevé el Plan. Por lo tanto el riesgo de salinización de acuíferos es muy bajo. La construcción de unas compuertas en la parte final del río es un despropósito que generará una eutrofización de la parte final (justo ahora que ha disminuido debido al proceso de oligotrofización que el río ha desarrollado estos últimos años y que explica el cambio de fase de un río verde con plancton a un río transparente con macrófitos). También en el CPIDE se establecían las bases con los caudales para mantener la cuña salina sólo un número de meses al año, número de meses que está relacionado con si el año es seco o húmedo. Ello requiere una explotación totalmente diferente de los caudales que se sueltan de las centrales de Mequinenza y Ribarroja, dedicadas hoy en día a la generación de electricidad en horas punta con lo que a lo largo del día el caudal del río puede llegar a triplicarse respecto del mínimo.

  • Mejora de la prevención de inundaciones mediante medidas de gestión del espacio fluvial que permitan “acomodar” las avenidas, y otras medidas no estructurales.

  • La puesta en marcha de la Red de Indicadores ambientales del Delta del Ebro (RIADE) que ACUAMED ha instalado recientemente a través de las inversiones previstas por el PIPDE. Esta red de indicadores merece ser priorizada y dotada de presupuesto adecuado para su buen funcionamiento. El mayor y mejor conocimiento del Delta del Ebro aportará información para la determinación de los caudales ambientales apropiados para el tramo bajo del río Ebro.

10 de abril de 2014

 

Entidades firmantes:

AEMS Ríos con Vida http://www.riosconvida.es/

Aigua és Vida https://plataformaaiguaesvida.wordpress.com/

Centro Ibérico de Restauración Fluvial (CIREF) http://www.cirefluvial.com/

Coordinadora de Afectados por Grandes Embalses y Trasvases (COAGRET) http://www.coagret.com/

Ecologistas en Acción https://www.ecologistasenaccion.org/

Fundación Nueva Cultura del Agua (FNCA) http://www.fnca.eu

Plataforma en Defensa del Ebro (PDE) http://www.ebre.net/bloc/

SEO-Birdlife http://www.seo.org/

URA-Nueva Cultura del Agua http://uranuevacultura.wordpress.com/

WWF España http://www.wwf.es/

Xarxa per Una Nova Cultura de l´Aigua http://www.xnca.org/

YESA+NO, lanak gelditu http://yesamasno.blogspot.com.es/

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